Gasto de los hogares en Argentina inicia 2026 con señales de fuerte cautela
El consumo privado muestra una parálisis estructural al comenzar el año, con una caída interanual del 1,5% y retrocesos significativos en rubros esenciales como la carne vacuna y el turismo.
El escenario económico para las familias argentinas ha comenzado el año 2026 bajo un signo de marcada prudencia y reconfiguración de prioridades. Según los datos arrojados por el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), el gasto de los hogares registró un avance marginal de apenas el 0,1% en enero respecto al mes anterior, una cifra que en la práctica representa un estancamiento. Más preocupante resulta el análisis interanual, que revela una contracción del 1,5%, consolidando la segunda baja consecutiva en este indicador clave. Esta dinámica expone una fragilidad en el poder adquisitivo que obliga a los consumidores a elegir entre el sostenimiento de servicios básicos y el recorte drástico en bienes durables y esparcimiento.
Radiografía del consumo: Alimentos y recreación en rojo
Uno de los datos más alarmantes del informe es la retracción en el consumo de carne vacuna, un termómetro histórico del bienestar social en el país. Este rubro experimentó un retroceso del 6,5% interanual, manteniendo una tendencia negativa que no parece encontrar piso. La sustitución de proteínas o, directamente, la reducción de las porciones en la mesa familiar, es el reflejo más directo de un presupuesto que ya no alcanza para los niveles de ingesta tradicionales.
En sintonía con este ajuste en la canasta básica, el sector del turismo y la gastronomía también reporta debilidades estructurales. Las salidas a restaurantes y la planificación de viajes han mostrado caídas interanuales que evidencian una menor frecuencia de recreación. Los hogares están priorizando la liquidez frente a la incertidumbre, dejando de lado aquellos gastos considerados prescindibles. Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, destaca que el gasto continúa en una «fase de cautela», sin un motor claro que impulse una expansión en el corto plazo.
El límite de la financiación: La tarjeta como salvavidas
El comportamiento financiero de los argentinos también ha mutado. Si bien las compras con tarjeta de crédito muestran un crecimiento del 11,7% interanual, esta cifra palidece frente al 20% que se registraba hacia finales de 2025. Esta desaceleración marca un límite peligroso: la capacidad de endeudamiento de las familias está llegando a su techo.
Hoy, el plástico no se utiliza mayoritariamente para grandes compras de electrodomésticos, sino como una herramienta de financiación para el consumo corriente y gastos esenciales. Los préstamos vinculados al consumo mantienen tasas positivas, pero su ritmo de crecimiento se ha frenado bruscamente. El consumidor actual intenta «exprimir» el crédito disponible para llegar a fin de mes, evitando contraer nuevas obligaciones que comprometan su flujo de fondos futuro en un contexto donde la inflación sigue siendo el principal enemigo de la planificación.
El mercado de bienes durables y la movilidad
El sector automotriz, que solía ser un refugio de valor y un indicador de confianza, ha dado una señal de alerta. El patentamiento de autos disminuyó un 4,2% interanual en enero, quebrando una racha de 17 meses consecutivos de crecimiento. Esta caída sugiere que el segmento de clase media y alta también ha comenzado a moderar sus decisiones de inversión de capital.
Por el contrario, el mercado de las motos sostiene un dinamismo sorprendente con un alza del 15,3% interanual. Este fenómeno responde a dos factores: por un lado, la búsqueda de medios de transporte más económicos ante el aumento de los combustibles (rubro que, curiosamente, presentó leves subas) y, por otro, la facilidad de acceso a unidades de menor costo comparadas con un automóvil.
En cuanto al mercado inmobiliario, la situación es de una tensa estabilidad. A pesar del crecimiento persistente del crédito hipotecario, las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires cayeron un 0,3% interanual. El mercado parece estar en un punto de equilibrio precario, donde la oferta y la demanda se encuentran, pero sin la fuerza necesaria para iniciar un ciclo de recuperación vigorosa.
Perspectivas y conclusión
El inicio de 2026 confirma que el gasto de los hogares está operando bajo un régimen de supervivencia y optimización extrema. Los rubros de juguetería y prendas de vestir han mostrado repuntes aislados, pero resultan insuficientes para compensar el peso de las caídas en alimentación y servicios turísticos.
La falta de un horizonte claro de mejora en los ingresos reales mantiene a la población en un estado de «modo ahorro» forzado. Mientras los indicadores mensuales no logren superar la barrera del error estadístico, el consumo privado seguirá siendo el eslabón débil de la economía nacional. La prudencia, más que una elección, se ha convertido en la única estrategia viable para los hogares argentinos en este nuevo año.
