La noche más larga: acción sin pausa en el thriller carcelario que arrasa en Netflix
Con solo seis episodios, esta miniserie española se consolida como un fenómeno global de suspenso, centrada en un violento ataque a una prisión psiquiátrica durante la Nochebuena.
El género del thriller español ha encontrado un nuevo estandarte en el catálogo de Netflix. Se trata de «La noche más larga», una producción que, desde su estreno, ha capturado la atención de la audiencia por su propuesta de acción ininterrumpida y una premisa que transforma una festividad familiar en una pesadilla claustrofóbica. Ambientada íntegramente en una prisión psiquiátrica, la serie destaca por un ritmo que no da concesiones al espectador, consolidándose como una opción ideal para el consumo intensivo o «binge-watching».
La trama se sitúa en la cárcel de Monte Baruca el 24 de diciembre. Mientras el mundo celebra la Nochebuena, un comando de hombres fuertemente armados rodea el centro y bloquea cualquier contacto con el exterior. La misión de los atacantes es precisa: extraer a Simón Lago (interpretado por Luis Callejo), un asesino serial de extrema peligrosidad. Sin embargo, lo que parecía una operación relámpago se convierte en un conflicto de escala impredecible cuando el director del penal se interpone en sus planes.
Resistencia y suspenso en Monte Baruca
El núcleo dramático de la serie reside en la decisión de Hugo Roca (Alberto Ammann), el director de la institución. Ante la amenaza de los asaltantes, Roca se niega a entregar al recluso, desatando una batalla campal dentro de los muros de la prisión. La narrativa se apoya en una estructura de asedio clásico, donde la superioridad numérica de los atacantes se enfrenta a la desesperación y el conocimiento del terreno de los defensores, entre los que se encuentran guardias y los propios internos psiquiátricos.
Creada por Víctor Sierra y Xosé Morais, la miniserie —originalmente titulada Baruca— utiliza la violencia explícita y la tensión psicológica como motores principales. Bajo la dirección de Óscar Pedraza, cada uno de los seis capítulos está diseñado para mantener las pulsaciones altas, explorando los límites éticos de sus protagonistas bajo una presión extrema.
Un elenco sólido para una trama de conspiración
Más allá de la acción física, «La noche más larga» destaca por las interpretaciones de su elenco. Luis Callejo logra una atmósfera inquietante en su rol de criminal calculador, mientras que Alberto Ammann transmite la angustia de un hombre acorralado por fuerzas que superan su comprensión. El reparto se completa con nombres de peso en la industria española como Bárbara Goenaga, José Luis García Pérez y Roberto Álamo, quienes aportan las capas de conspiración necesarias para elevar la historia por encima del simple cine de acción.
Pese a su éxito en horas de visualización, la crítica y el público han señalado un punto de fricción: el final. Al concluir sus seis entregas, la historia deja varios hilos narrativos sin resolver y preguntas fundamentales sobre las motivaciones reales detrás del asalto. Esta sensación de «obra incompleta» ha alimentado intensos debates en redes sociales y foros especializados, donde los seguidores reclaman una segunda temporada que cierre el arco de Simón Lago.
Adrenalina de exportación
«La noche más larga» reafirma la capacidad de la industria audiovisual española para producir thrillers de alta factura técnica y narrativa. Aunque su brevedad puede dejar a algunos con ganas de más, su eficacia para construir una atmósfera opresiva y su ritmo frenético la convierten en una pieza imprescindible para los amantes del suspenso carcelario. En un mercado saturado de opciones, Monte Baruca logra destacar por su crudeza y su capacidad de mantener al espectador pegado a la pantalla hasta el último minuto.
