El ocaso del «propio jefe»: el 75% de los trabajadores de plataformas necesita otro empleo
Un exhaustivo estudio realizado por el Conicet y ocho universidades nacionales revela que la flexibilidad es un mito frente a la necesidad económica. El pluriempleo se consolida como la única vía de subsistencia.
El modelo de la economía de plataformas, frecuentemente publicitado bajo las banderas de la autonomía y la libertad horaria, enfrenta hoy su radiografía más cruda en Argentina. Según el documento «Radiografía del trabajo mediado por plataformas en Argentina», elaborado por investigadores de ocho universidades nacionales y el CONICET, el 75% de quienes operan en estas aplicaciones lo hace bajo la modalidad de pluriempleo. Lejos de ser una elección basada en la comodidad, la investigación confirma que la mayoría recurre a estas tareas por «estricta necesidad» ante el deterioro del poder adquisitivo.
El informe, que analizó más de mil casos de forma federal, desarma el relato del emprendedor independiente. Solo un 25% de los consultados se dedica exclusivamente a esta actividad, mientras que el resto debe combinarla con otros trabajos para alcanzar un nivel de ingresos que permita cubrir necesidades básicas. Esta tendencia no es aislada: se enmarca en un fenómeno nacional donde el pluriempleo escaló del 11% en 2023 al 11,9% a mediados de 2025.
Mitos derribados: nacionalidad y satisfacción
Uno de los hallazgos más disruptivos del estudio es la composición demográfica de la fuerza laboral. Contrario a la creencia popular de que estos servicios son sostenidos mayoritariamente por población migrante, los datos arrojan que el 80% de los trabajadores son argentinos. En el sector específico del transporte de pasajeros (Uber, Cabify, Didi), la cifra de locales se mantiene constante, mientras que la presencia de extranjeros es cada vez menor.
La satisfacción por «ser el propio jefe» también aparece cuestionada. La doctora Cora Arias, investigadora del CONICET y una de las autoras del estudio, sostiene que las estadísticas oficiales suelen ocultar la degradación de la calidad de vida. «El trabajo en plataformas está a mano, es un ingreso medianamente fácil, pero se oculta que se da porque los salarios no alcanzan», explicó. La supuesta independencia se desvanece frente a jornadas que, para muchos, superan las 45 horas semanales.
Sectores y carga horaria: de conductores a freelancers
El estudio dividió la actividad en diversos sectores, encontrando realidades dispares pero unidas por la sobrecarga laboral:
-
Transporte de pasajeros: Los conductores promedian los 36 años de edad y un tercio son mujeres. Aquellos para quienes esta es su fuente principal de ingresos trabajan jornadas extenuantes que superan con creces las 8 horas legales.
-
Diseño y creatividad: En plataformas como Upwork o Fiverr, el 25% de los profesionales trabaja más de 45 horas semanales, incluso manteniendo empleos estables en paralelo.
-
Servicios domésticos y enseñanza: Estos rubros también muestran una creciente mediación tecnológica que invisibiliza la relación laboral y precariza el ingreso.
Un dato relevante es la creciente conciencia de clase: más de la mitad de los conductores de aplicaciones considera vital la organización colectiva para defender sus derechos, lo que marca un cambio de paradigma hacia la sindicalización de un sector tradicionalmente fragmentado.
La invisibilidad de los datos públicos
La importancia de esta investigación radica en llenar un vacío estadístico estatal. Según Arias, el trabajo de plataformas es «desconocido e invisible» para las métricas públicas tradicionales. La falta de registros oficiales permite que el fenómeno crezca sin un marco regulatorio que contemple la protección social o la estabilidad económica de los prestadores.
El financiamiento de la Agencia de Investigación Científica permitió este relevamiento artesanal que hoy expone la «razón material» detrás de la aplicación: no se busca libertad, se busca subsistir. El tiempo dedicado al trabajo se expande constantemente, devorando el espacio personal y familiar en pos de completar un salario que el mercado formal ya no garantiza.
Una realidad que demanda regulación
Los resultados de este estudio científico cierran una etapa de especulaciones sobre la «Gig Economy» en Argentina. Con un 75% de pluriempleo, el sistema de plataformas se revela no como una alternativa de progreso, sino como un refugio de emergencia ante la crisis salarial. La necesidad de políticas públicas que reconozcan estas nuevas formas de trabajo es urgente, para evitar que la «flexibilidad» siga siendo el eufemismo de la precariedad extrema en el siglo XXI.
