La inflación de enero fue del 2,9% y alimentos trepó al 4,7%

El INDEC reportó una suba de precios superior a las previsiones privadas. En un marco de crisis institucional en el organismo, el costo de vida interanual alcanzó el 32,4%.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este martes que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero registró un incremento del 2,9%, acumulando una variación interanual del 32,4%. La cifra se conoció en un clima de extrema tensión institucional tras la renuncia de Marco Lavagna y la polémica decisión del Poder Ejecutivo de archivar la actualización metodológica que el organismo tenía lista desde mediados de 2024.

El dato oficial no solo superó el 2,4% proyectado por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, sino que desnudó una alarmante aceleración en los rubros de primera necesidad. A más de dos años del inicio de la gestión de Javier Milei, la persistencia de la inflación por encima del umbral del 2% mensual cuestiona la efectividad del severo ajuste fiscal sobre el consumo y los ingresos reales de la población.

El golpe al bolsillo: Alimentos lideran las subas

La división de Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la que mostró mayor dinamismo durante el primer mes de 2026, con un aumento del 4,7%. Este rubro, el de mayor peso en la canasta básica, estuvo traccionado principalmente por el alza en carnes y derivados, así como en verduras, tubérculos y legumbres.

Detrás se ubicó el sector de Restaurantes y hoteles con un 4,1%, reflejando el impacto de la temporada estival. En contrapartida, los sectores con menor variación fueron Educación (0,6%) y Prendas de vestir y calzado, que registró una baja marginal del -0,5% debido a las liquidaciones estacionales.

Crisis institucional y sospechas sobre el INDEC

La difusión del informe ocurre en un momento crítico para la credibilidad estadística del país. La salida de Lavagna y el descarte de la nueva metodología de medición —que buscaba modernizar una estructura de consumo que data de hace dos décadas— han encendido alarmas en el arco político y económico.

Joaquín Cottani, exfuncionario de la cartera económica, confirmó que el nuevo índice estaba en condiciones de ser implementado desde el año pasado. Sin embargo, la administración actual optó por iniciar un proceso desde cero que, según estimaciones técnicas, podría demorar la actualización hasta el año 2030. Esta postergación alimenta las sospechas sobre una posible manipulación política de las cifras en un año clave para el calendario electoral.

El fracaso del ancla salarial

A pesar de la narrativa oficial que destaca el equilibrio fiscal y la absorción de pesos, la inflación núcleo se mantuvo en un 2,6%, mientras que los productos estacionales saltaron un 5,7%. La estrategia de utilizar los salarios y las jubilaciones como variables de ajuste —con pérdidas de poder adquisitivo que rondan el 20% real desde diciembre de 2023— no ha logrado anclar las expectativas de precios de manera sostenible.

Las consultoras privadas coinciden en que la incertidumbre cambiaria y la desconfianza en el programa monetario han impedido que el IPC perfore el piso del 2% mensual. Para entidades como la Fundación Libertad y Progreso, la depreciación de la moneda frente a la demanda decreciente de pesos sigue siendo el motor de una inercia que el Gobierno no logra quebrar.