Día Mundial de las Legumbres: por qué se celebra hoy, 10 de febrero

Cada 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una fecha impulsada por la ONU para destacar su papel fundamental en la alimentación y la sostenibilidad. Estos pequeños pero poderosos alimentos no solo son una fuente clave de nutrientes, sino que también contribuyen al cuidado del planeta.

En un mundo que busca desesperadamente alternativas alimentarias que equilibren salud y ecología, el Día Mundial de las Legumbres se alza como una fecha estratégica en el calendario global. Instituida oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), esta jornada celebra hoy, 10 de febrero, a alimentos tan cotidianos como poderosos: lentejas, garbanzos, porotos, arvejas y habas.

La iniciativa, impulsada inicialmente tras el éxito del Año Internacional de las Legumbres en 2016, tiene como objetivo sensibilizar a la población sobre los beneficios de estos granos secos. En un contexto de crisis climática e inflación en los alimentos, las legumbres se presentan como una solución económica y altamente nutritiva para las mesas de todo el mundo.

¿Por qué son consideradas un aliado de la salud?

Las legumbres son, esencialmente, cápsulas naturales de nutrientes. Su papel en la dieta humana es vital por varias razones que la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca año tras año:

  • Proteína vegetal: Son una de las fuentes de proteínas más económicas y accesibles, fundamentales en dietas donde el consumo de carne es limitado o inexistente.

  • Fibra y minerales: Poseen un alto contenido de fibra, lo que favorece la salud digestiva y ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre. Además, son ricas en hierro, potasio y folatos.

  • Bajo índice glucémico: Ayudan a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y la obesidad, ya que proporcionan energía de liberación lenta.

El impacto positivo en el medio ambiente

Más allá del plato, las legumbres son protagonistas silenciosas de la sostenibilidad agrícola. A diferencia de otros cultivos que agotan los recursos del suelo, las legumbres poseen la capacidad única de fijar el nitrógeno atmosférico en la tierra.

Esta característica biológica no solo mejora la fertilidad del suelo para futuros cultivos, sino que reduce drásticamente la necesidad de fertilizantes sintéticos, cuya producción emite grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Asimismo, su huella hídrica es notablemente baja: producir un kilo de legumbres requiere mucha menos agua que la necesaria para producir un kilo de carne vacuna.

Un cultivo para el futuro

El lema de este año refuerza la idea de que las legumbres son «semillas para un futuro sostenible». Al ser cultivos resistentes a las sequías y capaces de almacenarse durante meses sin perder sus propiedades, se convierten en una herramienta indispensable para combatir el hambre en regiones vulnerables y garantizar la soberanía alimentaria frente a las fluctuaciones del mercado.

En Argentina, aunque el consumo interno todavía está por debajo del promedio mundial, la producción de legumbres (especialmente porotos y arvejas) sigue creciendo con un fuerte perfil exportador, consolidando al país como un actor relevante en este mercado «verde» que no deja de expandirse.