Desconexión laboral en vacaciones: por qué los argentinos eligen seguir conectados

El 62% de los trabajadores argentinos mantiene el vínculo con su empleo durante el descanso estival, impulsado por el acceso tecnológico y un tercio que admite disfrutar de estar informado.

La frontera entre el tiempo de ocio y la responsabilidad profesional se ha vuelto cada vez más porosa en Argentina. En un contexto donde el dispositivo móvil funciona como una extensión de la oficina, la posibilidad de un corte radical con las obligaciones parece ser un privilegio de pocos. Según el último relevamiento de la consultora Randstad, realizado entre más de 4.000 personas en la región, la desconexión laboral es una meta difícil de alcanzar: solo el 38% de los trabajadores locales logra un distanciamiento total de sus tareas durante el período de vacaciones.

Este fenómeno, lejos de ser percibido unánimemente como una carga negativa, revela matices culturales y psicológicos sobre cómo se entiende el compromiso laboral hoy en día. Mientras una minoría lucha por apagar las notificaciones, un sector considerable de la fuerza laboral encuentra seguridad o incluso placer en el monitoreo remoto de sus actividades.

La tecnología como puente y barrera

El estudio de Randstad pone de manifiesto que el 62% de los argentinos permanece disponible o conectado en distintos niveles durante su descanso. La omnipresencia de herramientas digitales ha transformado la dinámica del descanso: el trabajo ya no se queda en un escritorio físico, sino que viaja en el bolsillo del empleado.

Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, explica que la dificultad para desconectarse es un desafío central potenciado por la dependencia del celular. «La tecnología hace que el trabajo esté allí donde uno vaya y a toda hora», señala la ejecutiva. Esta disponibilidad constante genera una inercia difícil de romper, donde el acto de «mirar por las dudas» se convierte en un hábito automático.

El perfil del trabajador conectado: ¿obligación o gusto?

Uno de los datos más reveladores del informe es la motivación detrás de la conexión. Contrario a lo que podría suponerse, la presión jerárquica no es el factor determinante en la mayoría de los casos:

  • El 47% asegura que solo responde cuestiones estrictamente urgentes.

  • El 32% afirma que responde llamados y correos porque «le gusta estar al tanto» de lo que sucede.

  • El 15% reconoce que nunca logra desconectarse totalmente.

  • Solo un 6% admite que lo hace por imposición directa de un jefe.

De hecho, el 54% de los encuestados asegura no sentir presión alguna por parte de sus empleadores para mantenerse disponibles. Esto sugiere que la hiperconectividad es, en gran medida, una conducta autogestionada o una respuesta a la ansiedad que genera el desconocimiento de lo que ocurre en el ámbito profesional durante la ausencia.

Comparativa regional y hábitos de consumo digital

Argentina muestra niveles de desconexión tecnológica similares a los de Uruguay, pero inferiores a los de Chile. Solo el 10% de los argentinos logra un apagón tecnológico total durante sus días libres. En el otro extremo, un 23% permanece conectado todo el tiempo, aunque aclaran que no siempre es por motivos estrictamente laborales, sino por un hábito general de consumo de información y redes sociales.

En cuanto a la organización del tiempo, el trabajador argentino tiende a fragmentar su descanso. Solo el 31% se toma todos los días juntos, mientras que el resto prefiere dividir el período en dos partes o reservar días para eventos específicos a lo largo del año. Curiosamente, un 8% de los encuestados afirmó que nunca se toma vacaciones, una cifra que enciende alarmas sobre el agotamiento a largo plazo.

La disminución de la carga en la temporada estival

A pesar de la dificultad para soltar el teléfono, el entorno colabora parcialmente con el relax. El 56% de los trabajadores percibe que la carga laboral disminuye durante los meses de enero y febrero. Esta «paz estival» permite que, aunque la conexión persista, el ritmo de respuesta sea menos frenético que en el resto del año.

Sin embargo, los especialistas advierten que la falta de un corte real puede afectar la recuperación psíquica necesaria para afrontar el año laboral. La desconexión laboral no es solo una cuestión de etiqueta corporativa, sino una necesidad de salud mental que, a juzgar por los datos, los argentinos todavía están aprendiendo a gestionar.