Ciberestafas en Argentina: alertan por sitios falsos de Spotify que roban datos bancarios
Especialistas en ciberseguridad detectaron una sofisticada maniobra de phishing que utiliza páginas web vulneradas de pymes locales para suplantar la identidad de la plataforma de música y capturar información financiera.
Una nueva y peligrosa modalidad de ciberestafas en Argentina ha puesto en alerta a las autoridades y expertos en seguridad informática. A través de la clonación de la interfaz de Spotify, delincuentes digitales están logrando sustraer credenciales de acceso, números de tarjetas de crédito y claves bancarias de miles de usuarios. Lo que hace que este ataque sea particularmente efectivo es que las páginas fraudulentas no utilizan dominios sospechosos, sino que están alojadas dentro de sitios legítimos de pequeñas y medianas empresas que han sido previamente hackeados.
El ingenioso mecanismo detrás del fraude
La amenaza, identificada originalmente por la firma de seguridad ESET, se basa en una técnica mixta que explota tanto la confianza del usuario como las vulnerabilidades técnicas de terceros. Los atacantes buscan servidores de pymes con sistemas de gestión de contenido (como WordPress o Joomla) desactualizados o con medidas de protección débiles.
Una vez que los criminales logran infiltrarse en el servidor de una empresa real, cargan una réplica casi exacta de la página de inicio de sesión de Spotify. Al estar alojada en un sitio institucional legítimo, la estafa cuenta con un certificado HTTPS válido (el candado verde en el navegador), lo que desactiva las alarmas preventivas de muchos usuarios acostumbrados a confiar en conexiones «seguras».
El proceso de captura de datos funciona de la siguiente manera:
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Distribución: La víctima recibe un correo electrónico o un mensaje en redes sociales advirtiendo sobre un supuesto problema con su suscripción.
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Redirección: Al hacer clic, es enviado a la web de la pyme vulnerada, donde se despliega el formulario falso de Spotify.
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Captura: El usuario ingresa su usuario, contraseña y, finalmente, sus datos de pago para «regularizar» la situación. Toda esta información viaja directamente a los servidores de los estafadores.
Casos detectados en Argentina y la región
El impacto de estas ciberestafas en Argentina ya cuenta con ejemplos concretos. Se ha documentado el caso de una empresa dedicada al rubro de neumáticos cuyo sitio web oficial fue utilizado para montar esta infraestructura maliciosa sin que sus dueños lo percibieran. El fenómeno no es aislado; en Chile se registró una situación idéntica con el portal de un centro odontológico, lo que demuestra una campaña regional coordinada.
Esta táctica no solo perjudica al usuario final, sino que genera un daño reputacional severo para las empresas cuyos dominios son utilizados como «mulas» para el fraude. Las pymes se convierten así en vehículos involuntarios de un delito masivo debido a la falta de auditorías de seguridad periódicas.
Recomendaciones para usuarios y empresas
Ante la sofisticación de estos ataques, los expertos coinciden en que la observación minuciosa es la mejor defensa. Si bien el sitio puede parecer oficial y poseer un certificado de seguridad, la URL del navegador delatará siempre que no se trata de spotify.com.
Para evitar caer en estas ciberestafas en Argentina, se sugieren las siguientes medidas:
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Verificar el dominio: Nunca ingresar datos bancarios si la dirección web no pertenece estrictamente a la empresa proveedora.
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Doble factor de autenticación: Activar siempre la verificación en dos pasos en todas las aplicaciones sensibles para que, aun teniendo la contraseña, el estafador no pueda acceder.
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Desconfiar de la urgencia: Los correos que solicitan cambios de clave o pagos inmediatos bajo amenaza de «cancelación de cuenta» suelen ser fraudulentos.
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Actualización para pymes: Las empresas deben mantener sus plugins, plantillas y sistemas de seguridad al día para evitar que sus sitios sean utilizados por ciberdelincuentes.
El incremento de las estafas digitales en el país refleja una profesionalización del cibercrimen que ya no depende solo de mensajes mal escritos o enlaces evidentes. El uso de infraestructuras legítimas para el robo de datos marca un nuevo desafío para la ciberseguridad nacional. La prevención y la educación digital son, hoy más que nunca, las herramientas más valiosas para proteger el patrimonio de los ciudadanos.
