Del mate a los celulares: los 10 mitos más comunes sobre las causas del cáncer

Expertos oncólogos desmienten las creencias populares que vinculan el uso de tecnología, hábitos cotidianos y productos de higiene con el desarrollo de tumores. La importancia de distinguir entre mitos y riesgos reales.

El cáncer se posiciona como una de las principales causas de mortalidad en Argentina, con más de 130.000 nuevos diagnósticos anuales. A pesar de los avances científicos, la enfermedad sigue rodeada de una «neblina» de desinformación que circula con fuerza en redes sociales. En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, especialistas advierten sobre la necesidad de basar la prevención en evidencia científica y no en miedos infundados que, lejos de ayudar, generan paranoia y descuidan los factores de riesgo verdaderamente determinantes.

La tecnología en la mira: celulares, Wifi y microondas

Uno de los temores más extendidos en la era digital es el impacto de las ondas electromagnéticas. Sin embargo, el oncólogo Mario Bruno (MN 36018) aclara que dispositivos como teléfonos celulares, señales de Wifi y hornos microondas emiten radiaciones no ionizantes. A diferencia de las radiaciones ionizantes (como los Rayos X en dosis altas), estas no tienen la energía suficiente para alterar el ADN de las células.

«No hay ninguna demostración científica que vincule el uso del celular o el Wifi con el cáncer de cerebro», explica Bruno. Respecto al microondas, el mito se remonta a estudios deficientes de los años 90 que fueron descartados por la comunidad internacional. Calentar alimentos en estos electrodomésticos es un proceso seguro que no altera la composición química de la comida de forma cancerígena.

El mate y los hábitos tradicionales

En el ámbito local, la asociación entre el consumo de mate y el cáncer de esófago ha generado controversia. Los expertos son tajantes: la yerba mate por sí misma no posee propiedades cancerígenas. El riesgo real reside en la temperatura del agua. «El problema es cuando se toma algo muy caliente. Esa acción repetida lesiona el esófago», señala Bruno. La recomendación es evitar el agua a punto de ebullición, una advertencia que aplica por igual al té, el café o cualquier infusión.

Higiene y vestimenta: desodorantes y corpiños

En el caso del cáncer de mama, circulan mitos específicos sobre el uso de desodorantes axilares y corpiños con aro. El oncólogo Leandro Teilleri (MP 119043) desmiente que los antitranspirantes bloqueen toxinas de manera que generen tumores; no hay evidencia que avale tal relación.

De igual manera, Ernesto Gil Deza (MN 69862), del Instituto Henry Moore, descarta que la presión de los aros en la lencería restrinja el flujo linfático al punto de provocar la enfermedad. Estudios con miles de pacientes han confirmado que no existe correlación entre los hábitos de vestimenta y la incidencia de patologías mamarias.

El rol del estrés y los traumatismos

Es común escuchar que un «gran disgusto» o un golpe fuerte derivaron en un tumor. Los especialistas aclaran que, si bien el estrés puede debilitar el sistema inmunológico o fomentar hábitos tóxicos (como fumar o comer mal), no es una causa directa del cáncer. Por otro lado, un traumatismo físico suele funcionar como un «detector»: el golpe lleva a realizar una radiografía donde se descubre una lesión que ya existía previamente.

Prevención basada en datos

Frente a la proliferación de fake news, los médicos insisten en enfocarse en los riesgos comprobados. Mientras que el consumo razonable de alcohol o el uso de botellas de plástico no representan peligros significativos, el tabaquismo sigue siendo el factor de riesgo número uno. La detección temprana y el mantenimiento de una dieta saludable son, hoy por hoy, las herramientas más eficaces para combatir las estadísticas que sitúan al cáncer de pulmón, próstata y mama como los más prevalentes en la región.