Ford advierte sobre la viabilidad de Pacheco y reclama reducir impuestos

La automotriz condicionó la continuidad de su planta tras denunciar que la carga fiscal del 12% sobre las exportaciones de la Ranger liquida la competitividad frente a otros mercados.

La industria automotriz argentina atraviesa horas de profunda incertidumbre tras la contundente advertencia de Ford. Martín Galdeano, presidente de la compañía para Sudamérica, puso en duda la viabilidad a largo plazo de la histórica planta de General Pacheco si no se produce una reforma estructural en la carga tributaria. El planteo, realizado tras un encuentro con el Ministerio de Economía, resalta una contradicción sistémica: mientras la firma anuncia inversiones millonarias para modernizar su línea de producción, la «mochila impositiva» local amenaza con asfixiar su capacidad exportadora, motor principal de su operación en el país.

El peso del 12%: una barrera para la exportación

El eje del reclamo de Ford se centra en el sobrecosto fiscal que afecta a cada unidad de la pick-up Ranger producida en Argentina. Según los datos presentados por la empresa, los impuestos distorsivos representan aproximadamente un 12% del precio FOB (valor de la mercadería en el puerto de origen). Este porcentaje coloca a la planta bonaerense en una situación de desventaja crítica frente a competidores directos en México, Brasil, China y el sudeste asiático, donde los esquemas tributarios incentivan la salida de productos con valor agregado.

Galdeano fue categórico al señalar que, si bien Pacheco cuenta con estándares de productividad y calidad de «clase mundial», la ausencia de un mercado externo competitivo condena el futuro de la fábrica. El mensaje es claro: en un esquema globalizado, la eficiencia técnica de los operarios argentinos no alcanza para compensar la presión fiscal de los tres niveles del Estado (Nación, provincias y municipios), que encarece el producto final e inhibe el desarrollo de la cadena de proveedores locales.

Inversiones bajo la sombra de la reestructuración

Paradójicamente, la advertencia surge en el marco del anuncio de una nueva inversión de 170 millones de dólares. Este desembolso tiene como objetivo diversificar la oferta de la Ranger, incluyendo el lanzamiento de la versión deportiva Tremor y la innovadora variante híbrida enchufable. Con este movimiento, la inversión acumulada de la firma en la última década alcanzaría los 870 millones de dólares, reafirmando el compromiso técnico con el país, pero subrayando la fragilidad política y económica del entorno.

El fantasma de lo ocurrido en Brasil en 2021 sobrevuela la discusión. En aquel año, Ford ejecutó un repliegue histórico al cerrar cinco fábricas en el país vecino, una decisión que resultó en miles de despidos y la posterior venta de activos a competidores chinos como BYD. Pacheco, que está próxima a cumplir 65 años, se salvó de aquel recorte gracias a su especialización en utilitarios, pero el antecedente regional sirve como recordatorio de que la casa matriz no duda en desinvertir si los números de competitividad no cierran.

Un sector en retroceso y el llamado a la política

La situación de Ford no es aislada. Los datos de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) confirman que la producción nacional cayó un 3,1% durante el último año, mientras que las exportaciones se desplomaron un 10,3%. Para una terminal que orienta la gran mayoría de su fabricación al mercado internacional, estas cifras son alarmantes.

El reclamo de la automotriz apunta directamente a eliminar tributos como Ingresos Brutos y tasas municipales, que se acumulan en la cadena de valor. El diálogo con el ministro Luis Caputo y el secretario Pablo Lavigne marca el inicio de una negociación donde el Gobierno deberá decidir si cede en la recaudación inmediata para preservar los puestos de trabajo y el perfil industrial exportador de una de las marcas más emblemáticas de la Argentina.

Competitividad o retiro

La planta de General Pacheco se encuentra en una encrucijada histórica. La especialización tecnológica y la apuesta por modelos híbridos demuestran que Ford ve potencial en el talento local, pero el mercado global no perdona los sobrecostos artificiales. El futuro de la Ranger y de los miles de empleos directos e indirectos que dependen de ella queda ahora supeditado a un acuerdo político que reduzca la presión fiscal. Sin una respuesta concreta, el riesgo de que Pacheco siga los pasos de las plantas brasileñas dejará de ser una advertencia para transformarse en una realidad irreversible.