WhatsApp planea volver a cobrar por el uso de la aplicación tras una década de gratuidad

La plataforma de Meta implementaría un modelo de suscripción para eliminar anuncios en Estados y Canales. El cambio responde a la necesidad de rentabilizar el servicio.

WhatsApp, la aplicación de mensajería más utilizada del mundo, se encuentra en las puertas de un cambio histórico que redefine su relación con los usuarios. Tras más de diez años de servicio gratuito, Meta —la empresa matriz liderada por Mark Zuckerberg— planea reintroducir un esquema de pago. Según revelaron líneas de código detectadas en la versión beta 2.26.3.9, la compañía trabaja en una modalidad de suscripción diseñada para aquellos usuarios que deseen utilizar la herramienta sin publicidad.

Un giro hacia el pasado para asegurar el futuro

Este movimiento representa, en esencia, un regreso a los orígenes de la aplicación. En 2013, antes de ser adquirida por Facebook (hoy Meta) por casi 19.000 millones de dólares, WhatsApp cobraba una membresía anual de 0,99 dólares. Tras la compra en 2014, el servicio se volvió gratuito, centrando su valor en el crecimiento de la base de usuarios y, más tarde, en herramientas para empresas como WhatsApp Business.

Sin embargo, casi una década después, Meta aún busca optimizar la monetización de una plataforma que ha recuperado solo una fracción de su inversión inicial. La estrategia actual no implica cobrar por el envío de mensajes, sino ofrecer una experiencia «limpia» frente a la inminente llegada de anuncios a secciones específicas.

Dónde aparecerá la publicidad

De acuerdo con las filtraciones analizadas por especialistas en tecnología, los anuncios no interrumpirán los chats privados ni los grupos, manteniendo la privacidad y la agilidad de la comunicación directa. La publicidad se concentrará en:

  • Estados: El formato vertical de fotos y videos que desaparecen en 24 horas.

  • Canales: Los espacios de difusión unidireccional que han ganado terreno en el último año.

Para quienes prefieran evitar estas interrupciones, la suscripción premium se presentará como la solución. Este modelo híbrido ya ha sido implementado por Meta en Facebook e Instagram desde 2023, especialmente en mercados europeos donde las regulaciones de privacidad limitan el uso de datos personales para anuncios segmentados.

El impacto en el usuario de 2026

Aunque todavía no se han anunciado precios oficiales ni una fecha de lanzamiento definitiva para la versión estable, la aparición de estas funciones en el código de la versión beta suele ser el paso previo a su despliegue masivo.

La decisión de Meta pone sobre la mesa el debate sobre la gratuidad en internet. Con el aumento de los costos de infraestructura y la presión de los accionistas por obtener mayores dividendos, 2026 se perfila como el año en que los usuarios deberán elegir entre «pagar con su atención» viendo anuncios o abonar una cuota mensual para conservar la estética minimalista de la aplicación. Por ahora, el silencio de la compañía mantiene a los millones de usuarios en vilo, mientras el código de la app ya cuenta una historia diferente.