Deudas al rojo vivo: la mora de las familias alcanza su nivel más alto en 15 años

El último informe del Banco Central revela un deterioro crítico en la capacidad de pago de los hogares, con una irregularidad del 8,8%, mientras el sector corporativo y la solvencia bancaria resisten el impacto.

La salud financiera de los hogares argentinos ha entrado en una fase de alerta máxima. Según el Informe sobre Entidades Financieras (IEF) publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad en los préstamos destinados a las familias escaló hasta el 8,8% en noviembre. Esta cifra no solo representa un salto significativo respecto al año anterior, sino que se posiciona como el registro más elevado desde 2010, reflejando el fuerte impacto de la crisis económica en el consumo doméstico.

El consumo, el eslabón más débil

El incremento en la irregularidad financiera está traccionado fundamentalmente por las asistencias destinadas al consumo, como tarjetas de crédito y préstamos personales. En apenas doce meses, la mora de las familias saltó del 2,6% (noviembre de 2024) al actual 8,8%, una aceleración que evidencia la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para cubrir compromisos básicos.

A nivel general, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado total se ubicó en 5,2%, lo que implica un aumento de 0,7 puntos porcentuales en solo un mes. Este promedio, sin embargo, oculta una brecha creciente entre la situación de los particulares y la de las empresas.

Empresas y bancos: un contraste de estabilidad

A diferencia del panorama sombrío que enfrentan los individuos, el segmento corporativo muestra una resiliencia notable. La morosidad en los créditos a empresas se situó en un bajo 2,3%, manteniéndose en niveles manejables y muy por debajo del financiamiento al consumo.

Por su parte, el sistema financiero mantiene una coraza de protección robusta:

  • Cobertura de riesgo: Las previsiones totales alcanzan el 97% del saldo de crédito irregular, asegurando que el sistema pueda absorber las pérdidas potenciales.

  • Solvencia: La integración de capital se ubicó en el 28,6% de los activos ponderados por riesgo, superando con holgura los mínimos exigidos por la normativa vigente.

  • Liquidez: Aunque la liquidez en pesos mostró una leve baja mensual (ubicándose en 35,9% de los depósitos), los ratios en moneda extranjera se mantienen elevados en un 61,9%.

Rentabilidad en zona de equilibrio

A pesar del aumento de la mora, el sistema bancario cerró noviembre con resultados prácticamente neutros. El retorno sobre activos (ROA) anualizado fue del 0,1%, mientras que el retorno sobre el patrimonio neto (ROE) alcanzó el 4,7%. Estas cifras indican que, si bien el negocio financiero no está en expansión, los bancos mantienen la solidez necesaria para evitar un efecto contagio hacia otros sectores de la economía.

En conclusión, el informe del BCRA traza una radiografía de dos velocidades: una economía doméstica asfixiada por las deudas y un sistema institucional que, por ahora, cuenta con el capital y la liquidez suficientes para actuar como amortiguador de la crisis.