Desafío a la física: descubren un agujero negro que crece 13 veces más rápido de lo esperado

Desafío a la física: descubren un agujero negro que crece 13 veces más rápido de lo esperado

En las profundidades del cosmos, donde el tiempo se mide en miles de millones de años, un objeto acaba de poner en jaque las leyes de la astrofísica moderna. Un equipo liderado por las universidades de Waseda y Tohoku en Japón, utilizando el telescopio Subaru en Hawái, ha descubierto un cuásar cuyo agujero negro central devora materia a una velocidad sin precedentes: 13 veces el límite de Eddington.

Este límite, considerado hasta ahora la «velocidad máxima» de crecimiento sostenible, define el punto en el que la presión de la radiación emitida por el agujero negro debería ser tan fuerte que empuje y aleje la materia entrante, deteniendo el proceso. Sin embargo, este objeto ignora la barrera, creciendo a un ritmo frenético en un universo que apenas tenía 1.800 millones de años de vida.

Un comportamiento que contradice la teoría

Lo que hace que este hallazgo sea verdaderamente extraordinario no es solo su velocidad, sino su firma energética. Según los modelos actuales, cuando un agujero negro entra en una fase de acreción super-Eddington (crecimiento extremo), el flujo masivo de materia debería «sofocar» o suprimir la emisión de rayos X y debilitar los chorros de partículas o jets.

Contrario a todo pronóstico, este cuásar exhibe tres características que se creían incompatibles en este estado:

  1. Acreción vertiginosa: Devora 13 veces más materia de lo permitido por el límite físico estándar.

  2. Brillo extremo en rayos X: Su corona emite una radiación potente y clara.

  3. Jets de radio intensos: Posee chorros de partículas energéticas que viajan a velocidades cercanas a la de la luz.

La hipótesis de la «avalancha cósmica»

Los investigadores, liderados por Sakiko Obuchi, sugieren que podríamos estar ante una etapa transitoria y violenta. La teoría principal es que una «avalancha» repentina de gas cayó hacia el agujero negro, forzándolo a un estado de crecimiento extremo. En este breve lapso cósmico, la corona (fuente de los rayos X) y el jet aún no han tenido tiempo de disiparse, permitiendo observar este fenómeno único.

Este descubrimiento es la pieza del rompecabezas que faltaba para explicar un misterio de larga data: ¿cómo es posible que existan agujeros negros de miles de millones de masas solares en el universo temprano? La respuesta parece ser que estos «monstruos» no crecieron de forma lineal, sino a través de estos estallidos de alimentación frenética.

Impacto en la evolución de las galaxias

Más allá del agujero negro en sí, el hallazgo tiene implicaciones para las galaxias que los albergan. El potente jet de radio detectado es capaz de inyectar una energía colosal en su entorno, calentando el gas circundante y regulando la formación de nuevas estrellas. Este proceso de retroalimentación es vital para entender cómo las galaxias y sus agujeros negros centrales crecen y evolucionan en conjunto.

Los resultados, publicados en The Astrophysical Journal, marcan un hito en la astronomía observacional y obligarán a los teóricos a revisar los manuales sobre la dinámica de los fluidos y la radiación en los entornos más extremos del universo.