Endeudarse para comer: la tarjeta de crédito fue el medio de pago más usado
El último informe del Indec reveló que casi el 45% de las compras en supermercados se financian. El consumo cayó un 3,8% mensual mientras las familias postergan pagos básicos.
Las ventas en los supermercados argentinos sufrieron un duro revés en noviembre, con una caída del 3,8% respecto a octubre y un retroceso interanual del 2,8%. Sin embargo, el dato más alarmante que se desprende del último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no es solo cuánto menos se compra, sino cómo se paga: el 44,6% de las transacciones se realizaron con tarjeta de crédito. Esta cifra confirma una tendencia estructural donde las familias recurren al financiamiento externo para cubrir necesidades básicas e indispensables como la alimentación.
El mapa del consumo financiado
En el penúltimo mes del año, las compras financiadas en las góndolas totalizaron $986.669 millones, registrando un incremento interanual del 13,7%. Esta modalidad de pago superó ampliamente al resto de las opciones, dejando en segundo lugar a la tarjeta de débito, que representó el 25,2% del total ($557.725 millones). Por su parte, el uso de efectivo continuó su retirada histórica, concentrando apenas el 16,3% de las operaciones.
La diversificación de pagos se completó con un 13,9% correspondiente a «otros medios», categoría que incluye billeteras virtuales, códigos QR, cuponeras y gift cards. Aunque esta última fue la que más creció en términos porcentuales (52% interanual), no logra desplazar al plástico bancario como el principal «salvavidas» del presupuesto familiar frente a la pérdida de poder adquisitivo.
Una tendencia que no toca techo
El análisis histórico de los datos del Indec permite observar que el fenómeno de «endeudarse para comer» ha ganado terreno de manera ininterrumpida en los últimos tres años. Mientras que en enero de 2023 el uso de la tarjeta de crédito en supermercados rondaba el 35,4%, para noviembre de 2024 había alcanzado un pico del 47,5%. A lo largo de 2025, la cifra se ha estabilizado por encima del 44%, consolidándose como el recurso predilecto para estirar el salario hasta fin de mes.
| Período | Porcentaje con Tarjeta de Crédito |
| Enero 2023 | 35,4% |
| Enero 2024 | 39,5% |
| Noviembre 2025 | 44,6% |
Este comportamiento refleja una estrategia de supervivencia financiera. Al pagar alimentos con crédito, los consumidores intentan licuar parte del costo o, simplemente, postergar un pago que hoy su flujo de caja no les permite afrontar en efectivo o débito. Sin embargo, este mecanismo genera un efecto de «bola de nieve», donde los intereses de la financiación comienzan a devorar una porción cada vez mayor de los ingresos futuros.
El desplome de las ventas físicas
La caída del 3,8% en el volumen de ventas respecto al mes anterior es un indicador directo del enfriamiento del consumo masivo. Los supermercados, que suelen ser el último eslabón en sufrir los ajustes domésticos por tratarse de bienes de primera necesidad, muestran ahora signos de fatiga. Los consumidores no solo cambian de marcas o reducen unidades, sino que ya no pueden sostener el ritmo de compra ni siquiera recurriendo al endeudamiento.
El informe del Indec subraya que, aunque las billeteras virtuales y los códigos QR muestran una adopción creciente —con una suba del 52% en su uso interanual—, estos medios suelen estar asociados a promociones específicas o reintegros que buscan mitigar el impacto de los precios. No obstante, el volumen total de dinero transaccionado bajo estas modalidades sigue estando muy por debajo de los casi mil millones de pesos que se mueven a través del crédito bancario.
Consecuencias a largo plazo
Economistas advierten que la persistencia de este modelo de consumo conlleva riesgos sistémicos. El nivel de endeudamiento de los hogares argentinos para gastos corrientes limita la capacidad de ahorro y frena cualquier posibilidad de inversión o consumo en otros sectores de la economía, como bienes durables o servicios.
La conclusión del informe es una radiografía social compleja: en un contexto de caída de ventas, la tarjeta de crédito dejó de ser un instrumento para compras extraordinarias y se convirtió en una herramienta de primera necesidad para garantizar el plato de comida diario. La pregunta que queda latente en el mercado es cuánto más podrá resistir el límite de compra de los plásticos antes de que el consumo experimente un freno aún más profundo.
