Abrazo simbólico en el Hospital Cuenca Alta ante versiones de privatización

Trabajadores, gremios y referentes sociales se movilizaron en defensa del modelo de gestión pública de salud. Denuncian un desfinanciamiento sistémico y el posible traspaso de centros SAMIC al sector privado.

El Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner (HCANK) fue escenario este viernes de una masiva movilización en respuesta a los trascendidos sobre un plan del Ejecutivo Nacional para privatizar cinco establecimientos sanitarios de alta complejidad. Bajo la modalidad de un «abrazo simbólico», la jornada congregó a trabajadores del centro de salud, representantes de las principales centrales obreras y funcionarios bonaerenses, quienes manifestaron su preocupación por el futuro del sistema de salud pública y la continuidad de los programas nacionales de asistencia.

Alerta por el futuro de los hospitales SAMIC

El eje del conflicto radica en la posible modificación del estatus jurídico de los hospitales que operan bajo el régimen SAMIC (Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad). Este modelo de gestión compartida, que ha sido fundamental para la descentralización de la medicina de alta complejidad, se encuentra hoy bajo la lupa del Gobierno Nacional en el marco de sus políticas de reforma del Estado y reducción del gasto público.

Durante la concentración, se hizo especial hincapié en el impacto negativo que tendría el traspaso de estos centros al sector privado. Para los manifestantes, el Hospital Cuenca Alta no solo es un centro de referencia regional para Cañuelas y alrededores, sino una pieza clave de una red sanitaria que brinda cobertura a millones de personas, incluyendo pacientes que llegan desde países vecinos en busca de tratamientos específicos.

Un escenario de desfinanciamiento y recortes

La movilización también sirvió para visibilizar el malestar por la situación actual del sistema sanitario nacional. Los gremios denunciaron una parálisis en la provisión de insumos críticos y el cierre de programas sensibles, como el destinado a la atención de cardiopatías congénitas en recién nacidos. Asimismo, alertaron sobre el debilitamiento de los calendarios de vacunación y el acceso a tratamientos oncológicos, factores que consideran esenciales para la prevención y el control epidemiológico a nivel país.

Otro punto de fricción es la realidad salarial de los profesionales y trabajadores administrativos. Según se expuso en la jornada, el desfasaje de los haberes frente a la inflación está provocando una migración de personal especializado hacia el sector privado o hacia múltiples empleos, lo que pone en riesgo la calidad de atención y la operatividad de los servicios de guardia y diagnóstico.

La defensa de la salud como derecho colectivo

El clima de la jornada estuvo marcado por la resistencia a lo que los sectores convocantes consideran una «mercantilización» de la medicina. Los diversos oradores destacaron que, en épocas de crisis económica, los hospitales de gestión pública son el último refugio para los sectores más vulnerables de la población. En este sentido, recordaron conflictos previos en los que la comunidad debió movilizarse para evitar el desmantelamiento de equipamiento tecnológico vital para la zona.

Finalmente, las organizaciones sindicales presentes adelantaron que el reclamo no se limitará al abrazo simbólico. El plan de acción contempla llevar la discusión al Congreso de la Nación para blindar el presupuesto de los hospitales nacionales y garantizar que la salud siga siendo administrada bajo una lógica de derecho social y no de rentabilidad financiera.