A 18 años del crimen de Rosana Galliano: el femicidio que marcó un hito judicial
El asesinato ocurrido el 16 de enero de 2008 en Exaltación de la Cruz terminó con la condena a perpetua de José Arce y su madre, desentrañando una oscura trama de odio y control.
El crimen de Rosana Galliano permanece en la memoria colectiva argentina como uno de los casos de mayor saña y planificación. La noche del 16 de enero de 2008, mientras Rosana se encontraba en su casa de campo en el barrio El Remanso, recibió un llamado telefónico que la obligó a salir al jardín para buscar señal. En ese instante, fue emboscada y ejecutada de tres balazos. Lo que en un principio intentó parecer un robo, pronto se reveló como un plan meticuloso orquestado por su entonces esposo, el empresario José Arce, con la complicidad de su madre, Elsa Aguilar.
La investigación desnudó una relación signada por la violencia de género, las amenazas y una disputa feroz por la tenencia de los hijos y los bienes económicos. El caso fue paradigmático no solo por la frialdad de los autores, sino por la complejidad para probar la autoría intelectual en una época donde el término «femicidio» aún no se había incorporado con su peso actual al Código Penal (la figura se incluyó recién en 2012).
Una trama de complicidad familiar
La fiscalía logró reconstruir que Arce y Aguilar contrataron a un sicario —cuya identidad nunca pudo ser establecida con certeza en el juicio— para ejecutar el asesinato. La coartada de Arce fue asistir a un hospital con sus hijos esa misma noche para fingir que se encontraba lejos de la escena. Sin embargo, el entrecruzamiento de llamadas telefónicas y el testimonio de testigos clave desmoronaron su versión.
