El precio de la carne cerró 2025 al alza: aumentó 11,2% en diciembre
La suba de la carne bovina superó ampliamente la inflación general en el último mes del año. Con un incremento acumulado del 330,1% desde 2023, el sector presiona sobre la canasta básica.
El precio de la carne bovina volvió a convertirse en el principal motor de la inflación al cierre de 2025. Según el último informe del Observatorio de Precios del CEPA, los distintos cortes registraron un aumento promedio del 11,2% en diciembre, marcando el pico más alto del año y consolidando una tendencia que erosiona el poder adquisitivo de los hogares argentinos. Esta dinámica no es aislada: desde noviembre de 2023, la carne acumula un alza del 330,1%, superando por más de 70 puntos al índice general de precios, que se ubicó en el 257,5% para el mismo período.
El impacto directo en el bolsillo y la inflación
La relevancia de este aumento radica en la ponderación que la carne tiene dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El peso del rubro oscila entre el 7% en el Gran Buenos Aires y el 13,3% en el Noreste (NEA). Esta centralidad explica por qué cualquier movimiento en el mostrador impacta de forma inmediata en la inflación general, afectando especialmente a quienes perciben ingresos fijos.
En términos interanuales, el aumento de los cortes bovinos alcanzó el 69,9% en diciembre de 2025, una cifra que se posiciona 39 puntos porcentuales por encima de la inflación general de la economía, que cerró el período en un 30,9%. Desde marzo de 2025, el precio de la carne ha mantenido una trayectoria ascendente que, salvo breves intervalos, siempre se ubicó por encima de la evolución del resto de los precios de la economía.
Comportamiento por cortes y canales de venta
El relevamiento detalla que el incremento fue transversal a todas las categorías, aunque con leves matices:
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Cortes intermedios: Lideraron las subas con un 11,4%.
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Cortes caros: Registraron un aumento del 11,2%.
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Cortes económicos: Subieron un 9,2%.
En el detalle por productos, cortes emblemáticos como el vacío (76,4%) y el asado (70,5%) mostraron las variaciones interanuales más pronunciadas. Asimismo, se observó una disparidad según el canal de comercialización: mientras que en los supermercados el aumento acumulado anual fue del 61,5%, en las carnicerías trepó al 75,7%, marcando una brecha de casi 14 puntos que genera interrogantes sobre la formación de precios en la cadena.
La brecha con los sustitutos: el pollo pierde terreno
Uno de los datos más reveladores del informe es la divergencia entre la carne vacuna y sus sustitutos. Mientras la vaca subió más del 11% en diciembre, el pollo apenas aumentó un 1,2%. Esto ha llevado la brecha de consumo a niveles críticos: en diciembre de 2025, con el valor de un kilo de asado se podían adquirir 3,98 kilos de pollo, el valor más alto del último año.
Este encarecimiento relativo vuelve a forzar un cambio en los patrones de consumo de los hogares, que se ven obligados a abandonar la proteína vacuna en favor de opciones más económicas ante la imposibilidad de acompañar el ritmo de los aumentos en el mostrador.
Un motor inflacionario persistente
El cierre de 2025 confirma que la carne vacuna no respondió a un shock puntual, sino a una inercia de aumentos sistemáticos. Con una suba interanual que duplica la inflación general, el sector se posiciona como el mayor desafío para la estabilidad de precios en el inicio de 2026, condicionando no solo el índice mensual, sino la calidad nutricional de la población.
