El 46% de los argentinos no se tomó vacaciones por falta de dinero

Un estudio de la plataforma Bumeran revela que la pérdida de poder adquisitivo es la principal causa de la cancelación del receso anual. El fenómeno consolida una brecha social entre quienes viajan al exterior y quienes no logran cubrir el presupuesto básico.

El derecho al descanso anual se ha convertido en un lujo inalcanzable para casi la mitad de la fuerza laboral en Argentina. Según el último relevamiento de la consultora internacional Bumeran, el 46% de los trabajadores no pudo tomarse vacaciones en el último año. La cifra expone la profundidad del deterioro económico en un contexto donde la inflación, aunque en procesos de cambio, ha dejado los ingresos reales rezagados, obligando a las familias a priorizar el consumo básico por sobre el esparcimiento.

El bolsillo como principal obstáculo

La razón detrás de esta parálisis turística es estrictamente económica. De acuerdo con el informe, el 56% de los encuestados que no descansaron citó la falta de recursos como el motivo determinante. Otros factores, aunque presentes, resultan minoritarios: un 21% lo atribuyó a cambios de empleo y un 12% a la priorización de objetivos profesionales.

Esta situación ha transformado la percepción de los beneficios laborales. Ante la imposibilidad de financiar un viaje, el 44% de los empleados asegura que preferiría un mejor salario por sobre cualquier otro beneficio, incluso el vacacional. El estudio detectó que un 29% elegiría reducir su jornada laboral diaria antes que acumular días de descanso que no puede costear, lo que evidencia una búsqueda de bienestar que no dependa del gasto monetario.

Una brecha de «dos velocidades» en el turismo

Mientras una gran parte de la población queda atrapada en la vulnerabilidad, el sector que aún conserva capacidad de ahorro muestra un comportamiento divergente. El informe destaca un escenario de dos velocidades:

  • Turismo interno: El 24% de quienes viajaron eligió la Costa Atlántica, mientras que un 13% optó por la Patagonia.

  • Turismo internacional: Brasil (16%) y el Caribe (22%) se consolidan como destinos predilectos.

Este fenómeno se explica por un tipo de cambio que, en ciertos segmentos, vuelve más accesibles los destinos extranjeros frente a los costos crecientes de las plazas nacionales. El acceso al descanso se ha transformado, según la consultora Zentrix, en un «umbral social» que separa la estabilidad de la vulnerabilidad extrema.

Clase media en retroceso y salarios debilitados

El impacto emocional y social de esta carencia es significativo. El 77,6% de los argentinos afirma que su salario ha perdido la carrera contra la inflación, lo que ha provocado un cambio en la autopercepción de clase: el 64% de la población se define hoy como clase media baja o baja.

Incluso entre aquellos que logran viajar, la estrategia ha cambiado. Predominan las «escapadas cortas» o el turismo de cercanía, decisiones económicas forzadas que intentan rescatar el concepto de descanso sin comprometer la estabilidad financiera del resto del año. El informe de Zentrix advierte que el 39,3% de la población ya declaró directamente no contar con ningún recurso para este verano.

El descanso como privilegio

Los datos de 2025 y las proyecciones para 2026 confirman que las vacaciones han dejado de ser un hito garantizado en el calendario laboral argentino. La creciente brecha entre quienes pueden acceder a vuelos internacionales y quienes no pueden financiar una semana en la costa bonaerense refleja una fragmentación social profunda. Sin una recomposición real del poder adquisitivo, el «derecho al descanso» corre el riesgo de quedar relegado a una declaración de principios en los papeles, pero ausente en la realidad de los hogares.