El 80% de los argentinos afirma que sus ingresos fueron derrotados por la inflación en 2025

Un lapidario informe de la consultora Zentrix revela que ocho de cada diez ciudadanos perdieron poder adquisitivo, mientras crece la desconfianza hacia las estadísticas oficiales del Indec.

El cierre del año 2025 arroja un balance crítico para la economía doméstica de los argentinos. Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, el 77,6% de la población asegura que sus salarios quedaron rezagados frente al avance de los precios. Este fenómeno ha provocado un desplazamiento en la autopercepción de clase: hoy, el 64% de los encuestados se identifica como clase media baja o baja, reflejando una erosión social que trasciende lo meramente estadístico. El informe subraya que la sensación de asfixia financiera se ve agravada por una crisis de credibilidad institucional, ya que casi el 60% de los ciudadanos descree de los índices de inflación publicados por el Indec, profundizando un clima de incertidumbre y malestar generalizado.

Radiografía de una caída: ingresos, clase y desconfianza

El estudio de Zentrix pone de manifiesto una brecha creciente entre la realidad percibida por los hogares y el discurso macroeconómico. La percepción negativa sobre la situación económica del país trepó al 55,3%, superando incluso a la evaluación de la situación personal, lo que sugiere que los argentinos ven un entorno nacional mucho más hostil que sus propias finanzas individuales, aunque ambas están en declive.

Uno de los puntos más álgidos del informe es la desconfianza hacia el Indec. En un contexto de controversias por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el 59,7% de los consultados afirma no sentirse representado por los datos oficiales. Esta desconexión entre el bolsillo y el termómetro estatal genera un escenario donde el ajuste es la única respuesta posible ante la falta de certezas.

El «efecto tijera»: Fiestas austeras y vacaciones canceladas

El impacto de la pérdida del salario real se materializó con fuerza durante el último mes del año. El consumo, motor histórico de la economía argentina, mostró signos de agotamiento en fechas tradicionalmente expansivas.

Ajuste en la mesa navideña

El 48,5% de los argentinos admitió que sus gastos para las fiestas de fin de año fueron «inferiores o muy inferiores» a los de 2024. Esto derivó en conductas defensivas:

  • Sustitución de productos: Cambio de primeras marcas por opciones económicas.

  • Menor volumen: Compras fraccionadas y eliminación de excedentes.

  • Prioridad en lo esencial: El festejo se limitó a lo básico, postergando cualquier gasto superfluo.

El umbral de las vacaciones

El acceso al descanso veraniego se ha transformado en un indicador de vulnerabilidad social. Según Zentrix, el 39,3% de la población no cuenta con recursos para viajar este verano. Para el resto, la tendencia es clara: escapadas cortas o turismo de cercanía para minimizar el impacto en un presupuesto ya diezmado.

Un balance marcado por el malestar y la fragilidad

Al solicitar a los encuestados que definan el año 2025 en una sola palabra, los resultados construyen un mapa emocional sombrío. Términos como «desastre», «destrucción» y «espantoso» dominan la nube de respuestas.

No obstante, el informe detecta una dualidad interesante. A pesar del predominio de conceptos negativos, la palabra «esperanza» aparece con fuerza, aunque no ligada al presente, sino como una expectativa de cambio futuro.

«El cierre de 2025 se sintetiza en salarios que no alcanzan, un consumo extremadamente ajustado y un clima de fragilidad social donde la esperanza es el único refugio frente a un presente de crisis», concluye el reporte de la consultora.

Con precios desalineados y una capacidad de ahorro inexistente, el ciudadano promedio inicia el 2026 enfrentando el desafío de sobrevivir a una inercia inflacionaria que, según la percepción mayoritaria, ha ganado la batalla contra el ingreso familiar.