El ajuste de Milei: solo tres de cada diez jubilados tienen ingresos para vivir

Desde la asunción del gobierno libertario, el haber medio cayó un 23% real, mientras que la mínima apenas cubre un tercio de la canasta básica del adulto mayor.

El programa económico de Javier Milei ha consolidado a los sectores pasivos como el principal eje del ajuste fiscal en Argentina. Según datos recientes, la capacidad de compra de las jubilaciones sufrió un deterioro estructural que deja a siete de cada diez beneficiarios por debajo de la línea de subsistencia. Esta licuación del poder adquisitivo representa una transferencia millonaria de recursos: cada jubilado ha perdido, en promedio, casi 5 millones de pesos desde diciembre de 2023, una cifra que evidencia la profundidad del recorte en la seguridad social.

El peso del ajuste sobre la clase pasiva

El esquema de ahorro fiscal del Gobierno Nacional se ha sostenido, en gran medida, sobre el sistema previsional. De los 100,8 billones de pesos que el Estado «ahorró» bajo la administración de La Libertad Avanza, las jubilaciones y pensiones concentraron un recorte equivalente a 16,5 billones de pesos. Este ajuste posiciona a los adultos mayores como el sector social más castigado, superando incluso los recortes en obra pública y programas sociales.

El informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) advierte que el haber medio se ubica hoy un 23% por debajo del nivel registrado al inicio de la gestión. La implementación del DNU 274/2024, que ata los aumentos a la inflación, ha fijado un «techo» que impide recuperar el terreno perdido durante el fogonazo inflacionario de los primeros meses de la gestión libertaria, dejando los ingresos en un estancamiento real.

Una canasta básica inalcanzable

La brecha entre los ingresos y el costo de vida real ha escalado a niveles críticos. Actualmente, el haber mínimo sumado al bono de $70.000 totaliza $419.303, cifra que resulta ínfima frente a la Canasta de Consumo para Personas Adultas Mayores, valuada en noviembre en $1.359.675. En términos prácticos, un jubilado que percibe la mínima apenas puede cubrir un tercio de sus necesidades esenciales.

Dentro de esta canasta, los rubros de mayor peso son los alimentos ($499.166), los servicios del hogar ($449.600) y la salud ($149.715). El constante aumento de los medicamentos agrava la situación: según el Índice de Precios de Medicamentos (IPM), los analgésicos subieron un 3,5% y los psicofármacos un 2,8% solo en el último mes, presionando los presupuestos de quienes más dependen de estos insumos.

Presupuesto 2026: el ajuste que no cesa

Lejos de una recuperación, el Presupuesto 2026 sancionado por el Congreso profundiza la precariedad. Si bien las partidas generales registrarían un incremento real del 6%, los recursos destinados al bono extraordinario sufrirán una caída real del 13,8%. Esto implica que el refuerzo de $70.000 permanecerá congelado por tercer año consecutivo, provocando que la jubilación mínima tenga una baja real cercana al 0,6% durante 2026.

A este escenario se suma la denominada «modernización laboral». El proyecto oficialista propone crear un Fondo de Asistencia Laboral financiado con un 3% de la masa salarial que hoy se destina a la ANSES. Según especialistas del Instituto de Economía y Finanzas (IEF), este desvío de recursos hacia indemnizaciones privadas debilita la seguridad social y sienta las bases para una futura privatización del sistema previsional, bajo el argumento de su propio déficit provocado.