Derrumbe en la construcción: la actividad registró en noviembre su peor caída en más de un año

Los datos del Indec revelan una contracción mensual del 4,1%, la cifra más crítica desde octubre de 2024. El freno de la obra pública y la parálisis de proyectos privados por costos golpean al corazón de la economía.

La construcción, uno de los motores más dinámicos de la economía argentina y principal termómetro de la inversión, sufrió un duro revés al cierre de 2025. Según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) publicado por el Indec, el sector se hundió un 4,1% desestacionalizado en noviembre, marcando el peor desempeño mensual en los últimos trece meses. La cifra profundiza la tendencia negativa iniciada en octubre y enciende alarmas sobre la sostenibilidad del empleo en el rubro.

Una caída que perfora el piso de 2024

El retroceso de noviembre no solo es preocupante por su magnitud, sino por su comparación histórica reciente. Para encontrar un registro más negativo hay que remontarse a octubre de 2024, cuando la contracción fue del 5,1%. En términos interanuales, la actividad también mostró un signo esquivo, con una baja del 4,7% respecto al mismo mes del año anterior.

Si bien el acumulado de los primeros diez meses de 2025 aún sostiene un crecimiento del 6,6% (impulsado por la inercia del primer semestre), el desplome del último bimestre sugiere un cambio de ciclo marcado por la recesión y la incertidumbre financiera que paraliza los nuevos desarrollos.

Insumos: el reflejo de la obra pública vs. la privada

El análisis detallado del consumo de materiales permite observar una realidad fragmentada. Por un lado, aquellos insumos vinculados a la infraestructura y vialidad muestran un comportamiento atípico de resistencia; por el otro, los materiales destinados a la vivienda familiar y terminaciones muestran un colapso evidente.

  • Los ganadores: El asfalto lideró las subas anuales con un 47%, seguido por artículos sanitarios (31%) y hormigón elaborado (22%). Estos datos suelen estar asociados a la continuidad de obras de gran escala ya presupuestadas.

  • Los perdedores: El desplome en noviembre fue drástico para los ladrillos huecos (-19,3%), el yeso (-17,8%) y los pisos y revestimientos cerámicos (-15,0%). Esta caída en materiales de obra fina evidencia el freno en la construcción de viviendas particulares y remodelaciones, impactadas directamente por la pérdida de poder adquisitivo y el costo de los materiales en dólares.

Empleo y permisos: ¿una luz al final del túnel o inercia?

A pesar del escenario recesivo de noviembre, el empleo registrado en el sector privado mostró una curiosa suba interanual del 3,5%, alcanzando los 392.130 trabajadores. No obstante, el acumulado anual de puestos de trabajo arrastra una baja del 0,4%, lo que sugiere que el repunte de nómina es frágil y podría revertirse si la actividad no recupera el signo positivo en el corto plazo.

Por otro lado, la superficie autorizada por permisos de edificación privada en 246 municipios creció un 4,1% interanual. Si bien este dato es positivo, los analistas advierten que el permiso de edificación es una intención de obra que no siempre se traduce en el inicio inmediato de la construcción, especialmente en un contexto de alta volatilidad de precios.

El desafío de reactivar el «ladrillo»

El desplome del 4,1% en noviembre deja a la construcción en una posición defensiva. La caída en la venta de insumos básicos para la vivienda sugiere que el sector residencial ha entrado en una fase de «espera», mientras que la obra civil pesada sostiene los números acumulados. El Gobierno nacional enfrenta el desafío de estabilizar las variables que permitan reactivar el crédito y la inversión privada, so pena de que el derrumbe de noviembre se convierta en la norma del año entrante.