La inflación en alimentos cerró diciembre con un piso del 3%: frutas y carnes lideran las subas

Las consultoras privadas registraron una variación del 0,6% en la última semana del año. A pesar de la dispersión de datos, los rubros frescos impulsaron el indicador mensual por encima de las proyecciones oficiales.

El año 2025 cerró con una señal de alerta para el bolsillo de los consumidores. Durante la quinta semana de diciembre, los precios de los alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires mostraron una variación del 0,6%, según coincidieron los relevamientos de las consultoras Analytica y LCG. Sin embargo, al observar el promedio de las últimas cuatro semanas, las mediciones exponen una marcada dispersión: mientras que para Analytica la inflación sectorial se ubicó en un 3,3%, LCG registró una desaceleración más pronunciada, situándola en un 1,7%. Más allá de las diferencias metodológicas, ambos informes ratifican que los productos estacionales y las proteínas animales fueron los principales motores de los aumentos en el último tramo del año.

Frutas y carnes: los rubros que más presionaron el índice

El comportamiento de los precios en diciembre estuvo marcado por la incidencia de los alimentos frescos. Según el desglose de Analytica, el rubro de las frutas encabezó los incrementos con un salto del 7,8% en el promedio mensual, seguido de cerca por las carnes y sus derivados, que treparon un 5,4%. Estos movimientos son particularmente sensibles para la estructura de costos de los hogares, dado que representan una parte significativa de la canasta básica.

Por el contrario, otros segmentos mostraron una estabilidad relativa que ayudó a contener un desborde mayor. Los lácteos, con apenas un 1,2% de aumento, y el rubro de infusiones (café, té y yerba), con un 1,5%, se ubicaron entre las categorías con menores subas. Esta dinámica mixta refleja una economía donde algunos precios regulados y productos de almacén viajan a menor velocidad que aquellos sujetos a la estacionalidad y a los costos de producción ganadera.

El desafío de perforar el piso del 2%

El cierre de 2025 confirma una tendencia que se viene gestando desde mediados de año. Tras el fuerte descenso inicial logrado por la gestión actual, la inflación parece haber encontrado un piso difícil de perforar. Los datos de noviembre, publicados recientemente por el INDEC, ya habían mostrado un IPC del 2,5%, acumulando seis meses consecutivos sin bajas significativas y quebrando la racha de descenso en la medición interanual (31,4%).

Para diciembre, las proyecciones de nivel general se sitúan en torno al 2,6%. Este escenario evidencia que, a pesar del rigor fiscal, la inercia de los precios de los servicios y la volatilidad de los alimentos mantienen la presión sobre el costo de vida. Según el informe de LCG, aunque el porcentaje de productos con aumentos descendió al 9% de la canasta relevada, la dispersión de precios sigue siendo alta, lo que dificulta la planificación económica tanto para familias como para comercios.

Ranking de aumentos en el último mes (Analytica)

Para visualizar el impacto por categorías, el siguiente listado detalla las variaciones promedio de las últimas cuatro semanas:

  • Frutas: 7,8%

  • Carnes y derivados: 5,4%

  • Alimentos y bebidas (promedio): 3,3%

  • Verduras: 2,9%

  • Pescados y mariscos: 2,2%

  • Pan y cereales: 2,2%

  • Bebidas y jugos: 2,1%

  • Aceites y grasas: 1,7%

Un inicio de 2026 con la mirada en las tarifas

La aceleración observada en el rubro alimenticio durante diciembre, sumada a los ajustes en tarifas de servicios públicos, plantea un inicio de 2026 complejo en materia de precios. Si bien el Gobierno logró estabilizar las variables macroeconómicas tras el shock inicial del 2024, el «rebote paulatino» de los últimos meses sugiere que la batalla contra la inflación ha ingresado en una fase de resistencia estructural. La capacidad del consumo interno para absorber estos incrementos será la clave para determinar el ritmo de la actividad económica en el primer trimestre del nuevo año.