Precios en dólares y salarios bajos: Argentina cerró el año como un país caro para vivir

El costo de vida local supera al internacional en el 81% de los bienes durables, consolidando una distorsión donde los valores de marca mundial conviven con ingresos familiares en retroceso.

Argentina finalizó el año 2025 consolidada como una de las economías más costosas del mapa internacional en términos de dólares. A pesar de las promesas de «normalización» de precios mediante la apertura comercial y el ajuste fiscal impulsado por la gestión de Javier Milei, el país mantiene distorsiones estructurales que lo ubican en la cima de los rankings de carestía global en rubros sensibles como indumentaria, calzado y bienes durables.

Un reciente informe elaborado por los economistas Marcelo Capello y Federico Belich, del IERAL-Fundación Mediterránea, comparó el valor de bienes y servicios locales con potencias y vecinos regionales. El diagnóstico es contundente: Argentina combina precios del primer mundo con un poder adquisitivo profundamente deteriorado.

El récord global en indumentaria y calzado

El desfasaje más crítico se encuentra en el sector de textiles y electrónica. Según el relevamiento, Argentina es más cara que el promedio internacional en el 81% de los bienes durables analizados. El país no solo supera a sus vecinos Brasil y Chile, sino que lidera podios mundiales en artículos de consumo masivo.

En un ranking de 100 países, los resultados para Argentina son alarmantes:

  • Vestidos de marca internacional: 1° puesto (el más caro del mundo).

  • Zapatillas deportivas: 4° puesto a nivel global.

  • Jeans y agua mineral: 14° puesto en el ranking de precios elevados.

Esta situación impacta directamente en el acceso al consumo de los hogares, que ven cómo adquirir un par de zapatillas o una prenda de vestir básica requiere una proporción del salario significativamente mayor que en Estados Unidos, Europa o incluso China.

Alimentos y servicios: una posición intermedia pero engañosa

En el rubro de alimentos y bebidas, el país ocupa una posición intermedia gracias a su matriz productiva agropecuaria. En el 39% de los casos, los precios locales resultaron más altos que en el resto del mundo.

Argentina sigue siendo competitiva en productos como carne bovina (bife de nalga, puesto 82°), vino de gama media y papas. Sin embargo, frente a los socios regionales, la ventaja desaparece: Brasil presenta valores más bajos que Argentina en 9 de cada 10 productos alimenticios relevados. Por su parte, en China, el 80% de la canasta alimentaria es más barata que la argentina.

Producto / Servicio Puesto en el Ranking Mundial (1-100) Percepción
Vestido de marca El más caro del mundo
Zapatillas Extremadamente caro
Pan blanco (500g) 21° Caro
Cuota de gimnasio 74° Relativamente barato
Bife de nalga 82° Barato
Vino de gama media 85° Muy barato

Servicios y la brecha regional

En cuanto a los servicios personales, el país resultó más caro en el 32% de los ítems. No obstante, la comparación con Brasil vuelve a dejar en evidencia la pérdida de competitividad: los precios locales superan a los brasileños en el 80% de los servicios, incluyendo rubros como comer en restaurantes, que hoy resulta más costoso en Buenos Aires que en las principales ciudades del país vecino.

Una ecuación insostenible para el consumo

La «normalización» de precios celebrada por el Poder Ejecutivo parece haber ocurrido en un solo sentido: hacia el alza en dólares. Mientras la apertura comercial buscaba, en teoría, igualar los precios locales con los internacionales para favorecer la competencia, la persistencia de costos logísticos, impositivos y la inercia inflacionaria han dejado a los precios en la cima y a los salarios en el llano.

El informe del IERAL concluye que la actual configuración económica profundiza una tensión social evidente: una Argentina «cara» para quienes viven en ella, con bienes durables inalcanzables y una canasta de servicios que, aunque intermedia a nivel global, presiona sobre ingresos que no han recuperado el terreno perdido frente a la devaluación y la liberalización tarifaria.