El tiempo de las moscas: el regreso de una dupla imbatible en el thriller de Netflix
La plataforma estrenó la adaptación de las novelas de Claudia Piñeiro, protagonizada por Carla Peterson y Nancy Dupláa, bajo la dirección de los prestigiosos cineastas Ana Katz y Benjamín Naishtat.
El universo literario de Claudia Piñeiro ha encontrado en el streaming un ecosistema ideal para expandirse. Tras el éxito de El Reino y la repercusión de Elena sabe, Netflix redobla la apuesta con el estreno de El tiempo de las moscas. Esta miniserie de seis episodios logra lo que muchos espectadores esperaban desde 2018: reunir a la dupla conformada por Carla Peterson y Nancy Dupláa. Bajo una atmósfera que combina el suspenso policial con el drama social, la trama se presenta como una versión local y contemporánea de «Thelma y Louise», enraizada profundamente en la idiosincrasia del conurbano bonaerense.
La historia funciona como un ambicioso crossover que adapta dos novelas de la autora: Tuya (2005) y su secuela, El tiempo de las moscas (2022). La narrativa nos reencuentra con Inés (Peterson), quien tras pasar quince años en prisión por asesinar a la amante de su marido, intenta reinsertarse en una sociedad que ya no reconoce. En libertad condicional, encuentra refugio y una socia inesperada en «La Manca» (Dupláa), una excompañera de pabellón con quien inicia un negocio de control de plagas que pronto deriva en una improvisada agencia de investigaciones privadas.
Un rompecabezas de suspenso y sororidad
El conflicto central se dispara cuando Susana Bonar (Valeria Lois), una clienta enigmática, ofrece una fuerte suma de dinero a Inés para obtener un veneno letal e indetectable. Mientras Inés ve en este trato la posibilidad de pagar una cirugía urgente para un nódulo mamario que afecta a su amiga, La Manca desconfía de las intenciones de la mujer. Esta tensión ética y el misterio sobre quién es la víctima potencial mantienen el pulso del relato durante sus tres horas de duración total.
Sin embargo, el verdadero corazón de la serie no es el crimen, sino el vínculo entre las protagonistas. La solidaridad femenina y la complicidad frente a un entorno hostil son los ejes que Piñeiro, junto a los guionistas Nicolás Diodovich y Gabriela Larralde, explora con agudeza. La serie utiliza flashbacks para reconstruir el pasado de ambas, aportando capas de vulnerabilidad que explican sus decisiones presentes y su lucha por la supervivencia en la periferia de la legalidad.
Dirección de autor y elenco de prestigio
Uno de los mayores aciertos de esta producción de Vanessa Ragone es la elección de su equipo directivo. Ana Katz y Benjamín Naishtat se reparten los episodios, aportando una mirada cinematográfica que eleva el estándar televisivo. Katz aporta su maestría para capturar la intimidad y los detalles cotidianos de las mujeres, mientras que Naishtat, director de la premiada Puan, maneja con precisión los hilos del suspenso y ese humor negro tan característico de las obras de Piñeiro.
El elenco secundario completa una propuesta de alto nivel actoral, con nombres como Carlos Belloso, Diego Cremonesi, Oski Guzmán y la participación especial de figuras históricas como María Rosa Fugazot. Como ha señalado la propia Piñeiro, la serie es un «policial social» donde la resolución del enigma importa tanto como el retrato de una sociedad que, muchas veces, es la verdadera protagonista del crimen.
