Oleada de aumentos en septiembre: cómo impactan las nuevas subas en el bolsillo

Los precios de servicios, transporte, alquileres y combustibles se actualizan en el noveno mes del año, impactando directamente en la economía familiar argentina en un contexto de alta inflación.

Septiembre llega a la Argentina con una nueva oleada de aumentos que impactan en los bolsillos de los ciudadanos. Desde tarifas de servicios básicos como el gas y el agua hasta los costos de transporte, educación y medicina privada, los incrementos se suman en un escenario económico marcado por la persistente inflación. Esta serie de ajustes, en su mayoría resultado de la indexación por la suba de precios, ejerce una presión significativa sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Transporte y servicios públicos: tarifas que se actualizan

En el ámbito del transporte público, las tarifas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) experimentan un nuevo ajuste. El boleto mínimo de colectivo sube un 3,9%, alcanzando los $523,13 en la Ciudad de Buenos Aires y $529,25 en la Provincia. Este incremento se basa en el último índice de inflación, sumado a un porcentaje adicional.

De manera similar, el subte y el premetro también aplican una suba. El boleto base del subte se incrementa en un 3,87%, con un costo de $1.071, mientras que el pasaje del premetro llega a $374,92.

En cuanto a los servicios esenciales, las tarifas de agua, gas y electricidad también presentan cambios:

  • Agua: La empresa AySA aplica un ajuste del 1% en su tarifa.
  • Gas: Se establece un recargo del 6,8% sobre el precio en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), que se trasladará directamente a las facturas de los usuarios.
  • Luz: La Secretaría de Energía determinó un aumento del 0,5% en el precio mayorista de la electricidad, a lo que podría sumarse una actualización mayorista que aún no está definida.

Alquileres y gastos de vivienda: la mayor presión del mes

Uno de los incrementos más significativos y sensibles es el que afecta a los alquileres. Los contratos firmados bajo la derogada Ley de Alquileres de 2020 experimentan una actualización del 50,3% con respecto al mismo período del año anterior. Este ajuste, que utiliza como referencia el Índice de Contrato de Locación (ICL) del Banco Central, representa un fuerte impacto en los inquilinos.

Para los contratos que se rigen por la actualización trimestral del IPC (Índice de Precios al Consumidor), las subas se aplicarán por encima del 5,5%, sumando una nueva carga al gasto habitacional.

Salud y educación: los servicios privados también suben

El sector de la salud privada comunicó a sus clientes que las cuotas de las prepagas se incrementarán entre un 1,68% y un 1,9% durante este mes, un ajuste que se suma a la constante escalada de precios del sector.

La educación privada también forma parte del panorama de aumentos. Las cuotas de los colegios de la Provincia de Buenos Aires se ajustan un 2,8%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires la suba es de 3,2%.

Impuestos y combustibles: un aumento con efecto en cadena

En un movimiento que impactará a toda la cadena productiva y logística, el gobierno nacional decidió aplicar las actualizaciones correspondientes a los impuestos sobre los combustibles. Esto se debe a la decisión de los gobiernos anteriores de posponer estas actualizaciones para evitar un mayor impacto en los precios.

  • El impuesto sobre los combustibles líquidos (ICL) para la nafta subirá $10,523 por unidad, mientras que el Impuesto al Dióxido de Carbono lo hará en $0,645.
  • En el caso del gasoil, el ICL se incrementará en $8,577, con un impuesto adicional de $0,978 al dióxido de carbono.

Estos aumentos en los combustibles se trasladan al precio final en los surtidores y tienen un efecto en cadena en los costos de transporte y distribución de productos, lo que podría generar futuras subas en otros bienes y servicios.

Conclusión

La acumulación de estos aumentos en un mismo mes resalta la complejidad de la situación económica actual en Argentina. Cada uno de estos incrementos, aunque en apariencia pequeños, se suman para conformar una carga considerable sobre el presupuesto familiar, desafiando a los consumidores a reorganizar sus finanzas y buscar estrategias para mitigar el impacto en su poder de compra.