Asado con sabor carioca: la insólita decisión de importar carne desde Brasil por los altos precios locales
En una medida que sacude las tradiciones argentinas, el gobierno nacional ha decidido recurrir a la importación de asado desde Brasil para intentar contener los precios desorbitantes de la carne vacuna en el mercado interno. La noticia ha generado un fuerte rechazo en el sector agropecuario, que ve con preocupación esta inédita estrategia.

En un giro inesperado que pone en tela de juicio la histórica tradición carnívora argentina, el Ejecutivo ha tomado la determinación de importar cortes de asado desde Brasil. La drástica medida busca hacer frente a la escalada de precios que ha convertido al asado, un símbolo culinario nacional, en un lujo cada vez más inalcanzable para los bolsillos de los ciudadanos. Según trascendió, los supermercados del sur del país serán los primeros en ofrecer carne brasileña a un precio significativamente inferior al del producto local, marcando un antes y un después en el mercado cárnico argentino.
Mientras que el kilo de asado importado se estima que rondará los $9.000, el mismo corte de origen argentino supera holgadamente los $22.000 en la Patagonia. Esta brecha de precios, que alcanza casi el 50%, es la principal razón detrás de esta polémica decisión gubernamental. La justificación oficial se centra en la necesidad de «competir» y lograr una reducción en los precios que han afectado considerablemente el consumo interno de carne vacuna.
La raíz del problema radica en el encarecimiento del novillo local, que actualmente se posiciona como el más costoso del Mercosur. En contraste, Brasil, que recientemente ha sido reconocido como país libre de aftosa sin vacunación, ha ganado una notable ventaja competitiva, ofreciendo cortes de carne a precios mucho más accesibles. Esta situación ha abierto una ventana de oportunidad para el ingreso de carne brasileña al mercado argentino, un escenario impensado hasta hace poco tiempo.
Sin embargo, la medida no ha estado exenta de críticas. Productores y expertos del sector agropecuario han manifestado su profundo desacuerdo, calificando la importación de carne con hueso como un «despropósito» y alertando sobre los potenciales riesgos sanitarios que podría acarrear. El consultor Carlos Federico Kohn expresó su asombro ante la contradicción de que un país con una tradición ganadera tan arraigada se vea obligado a comprar carne en el extranjero.
Inicialmente, el asado brasileño estará disponible en la región patagónica, pero existe la posibilidad de que se extienda al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde algunas cadenas de supermercados estarían evaluando sumarse a esta iniciativa para ofrecer opciones más económicas a sus clientes.
Este insólito panorama se da en un contexto de constante aumento en el precio de la carne, que ha registrado un nuevo incremento de hasta un 10% en medio de una histórica caída del consumo. A pesar de la baja demanda, los cortes volverán a subir entre un 5% y 7%, impulsados por la reducción en la oferta de hacienda en el Mercado Agroganadero de Cañuelas. Los carniceros advierten que la situación se torna cada vez más compleja para adquirir mercadería a precios razonables.
La realidad es que el consumo de carne en Argentina durante 2024 alcanzó su nivel más bajo en 104 años, marcando el segundo registro más bajo de la historia del país. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), el consumo promedio por habitante se situó en 47,7 kilos anuales, lo que representa una caída del 9% en comparación con el año anterior. La principal causa de este desplome es la significativa pérdida de poder adquisitivo que sufren los hogares argentinos como consecuencia de la actual coyuntura económica.
Mientras el consumo interno se desploma, las exportaciones de carne vacuna experimentaron un aumento del 9,8% en 2024, alcanzando las 936,1 mil toneladas. Esta disparidad refleja una situación paradójica donde, mientras los argentinos luchan por acceder a un alimento básico como la carne, la industria continúa enviando grandes volúmenes al exterior.
En conclusión, la decisión de importar asado desde Brasil es una medida extrema que pone de manifiesto la profunda crisis que atraviesa el mercado cárnico argentino. Si bien el objetivo declarado es aliviar el bolsillo de los consumidores, la iniciativa genera interrogantes sobre el futuro de la producción ganadera local y el impacto en la identidad cultural de un país donde el asado es mucho más que una simple comida. La llegada del asado con sabor carioca marca un punto de inflexión en la historia gastronómica argentina, abriendo un debate sobre la sostenibilidad del modelo productivo y la capacidad del gobierno para ofrecer soluciones a largo plazo que no impliquen renunciar a las tradiciones más arraigadas.