Tres nuevos casos de sarampión en el AMBA: el peligro de una política sanitaria ausente
El AMBA registra tres nuevos casos de sarampión, dos en niños sin vacunar. La falta de campañas de inmunización por parte del Gobierno agrava la situación y pone en riesgo a la población.

El sarampión, una enfermedad que se creía erradicada en Argentina, vuelve a encender alarmas en el área metropolitana de Buenos Aires. Tres nuevos casos fueron confirmados en la última semana, y el Ministerio de Salud bonaerense advierte sobre el preocupante crecimiento del brote. Dos de los infectados son niños sin vacunar, reflejo de una crisis sanitaria marcada por la ausencia de políticas preventivas.
La situación epidemiológica está lejos de estar bajo control. Desde el 1 de febrero, cuando se emitió la alerta nacional por un caso importado, los contagios no han dejado de aumentar. A la fecha, ya son 16 los casos confirmados en el AMBA: ocho en la Ciudad de Buenos Aires y ocho en la provincia, en distritos como Florencio Varela, Quilmes y Moreno. La cifra podría ser mayor, ya que al menos 300 personas están bajo vigilancia por posible contacto con los infectados.
Uno de los focos del brote se originó con una niña procedente de Rusia, que fue atendida en dos ocasiones en un hospital de la Ciudad de Buenos Aires. En una de esas visitas, compartió la sala de espera con otras personas, facilitando la transmisión del virus. El caso expone con crudeza la falta de medidas de prevención y control en espacios sanitarios, donde la exposición al contagio debería estar minimizada.
El sarampión es altamente contagioso y su propagación solo puede detenerse con altas tasas de vacunación. Sin embargo, la falta de campañas de inmunización por parte del Gobierno nacional pone en jaque la cobertura sanitaria. A pesar de las advertencias de los especialistas y las demandas de las provincias, las acciones concretas brillan por su ausencia.
El 21 de marzo, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, exigió al Gobierno que implemente una campaña de vacunación urgente. Hasta el momento, la respuesta ha sido tibia. La coordinación entre Nación, Provincia y Ciudad se limita a reuniones y monitoreos, mientras el virus sigue circulando.
El regreso del sarampión no es un accidente, sino el resultado de la desidia estatal. La vacunación, que debería ser una prioridad, se ha convertido en una asignatura pendiente. Sin medidas urgentes, el país corre el riesgo de revivir enfermedades que parecían parte del pasado. La salud pública no puede esperar discursos: necesita acción.