Cómo despedirte de tu perro sin que sufra ansiedad: los errores que no deberías cometer

Las despedidas efusivas pueden generar angustia en los perros y reforzar su dependencia. Una adiestradora canina explica cómo evitar este problema y ayudar a tu mascota a gestionar mejor la separación.

Para muchos, los perros no son simples mascotas, sino parte de la familia. Pero, al salir de casa, algunos dueños se preguntan si es correcto despedirse de ellos con besos y caricias o si esto podría generar ansiedad. Según la adiestradora canina Yam Acevedo, las despedidas cargadas de emoción pueden reforzar la dependencia del animal y desencadenar episodios de estrés y angustia.

La ansiedad por separación es un problema común en los perros que dependen en exceso de sus dueños. Se manifiesta con ladridos, aullidos, destrozos en el hogar e incluso conductas autodestructivas. La buena noticia es que este comportamiento puede modificarse con algunas estrategias simples, según explicó Acevedo en una nota para el diario El Tiempo de Colombia.

La especialista recomienda tres acciones clave para evitar que la salida de casa se convierta en un drama:

Evitar despedidas efusivas: Es común que las personas acaricien y hablen a sus perros antes de salir, pero esto refuerza la ansiedad. La clave está en hacer la salida de manera tranquila y sin generar expectativa en el animal. Un simple «hasta luego» en tono neutro es suficiente.

Reducir las muestras exageradas de afecto: Aunque resulte difícil, Acevedo sugiere no llenar al perro de abrazos y besos justo antes de salir. Es importante que el animal aprenda que el vínculo no depende de gestos de afecto constantes.

Fomentar el tiempo de calidad en otros momentos: La conexión con la mascota no debe centrarse solo en caricias y mimos. Paseos, juegos y actividades compartidas son formas más efectivas de reforzar el vínculo sin generar dependencia emocional.

Además, la adiestradora destaca que la edad de adopción también juega un papel fundamental. Según su experiencia, los perros adoptados a partir de los tres meses suelen desarrollar una mayor autonomía, lo que facilita la convivencia.

El amor por una mascota no se mide en la cantidad de besos y abrazos, sino en cómo se le ayuda a sentirse segura y equilibrada. Aplicar estos consejos puede marcar la diferencia para que tu perro aprenda a gestionar mejor la separación y disfrute de un día en casa sin ansiedad ni estrés. Así, cuando regreses, podrás encontrar a tu fiel amigo contento y tranquilo, en lugar de un zapato destruido o un cojín hecho trizas.